lunes, 12 de abril de 2010

Bares "costra".




















Éste es un post que tenía en mente desde hacía mucho tiempo,

pero que debido a mi falta de tiempo, inspiración y obligaciones, he ido posponiendo.

El tema que quiero abordar no es otro que el de los denominados como "bares costra", "uséase", aquellos locales en los que se dispensan bebidas alcohólicas de mayor o menor graduación; ponen tapas de patatas fritas y aceitunas de lata, y hay una recua de señores mayores echando la partida al dominó con un palillo en la boca.

La característica fundamental, y factor común de estos lugares, estriba en su suma cutrez, su falta de higiene, el "ganado" que a estos lugares acude y, por supuesto, y por encima de todo, los dueños del local en sí mismo.

Para ir entrando más en harina, y desmenuzando el asunto punto por punto, expondré las normas que estos lugares de culto han de cumplir para ser considerados como tales, y ser premiados con tan ilustre "galardón":
  1. El baño ha de ser pequeño, sucio, tener el rollo de papel higiénico encima del inodoro y, a poder ser, arrugado. Ganará más puntos si sólo hay un retrete común para damas y caballeros -mejor si es la versión "agujero en el suelo"-, y para cerrar la puerta hay que poner encima el palo de una fregona metida en un cubo con el agua llena de moscas del tamaño de una croqueta de bacalao.
  2. La calidad de las tapas y las bebidas ha de ser, cuando menos, dudosa. Es decir, nada de CocaCola ni limón KAS, sino TAB y bebida gaseosa de cítricos del DIA; nada de foie de pato con mermelada de frambuesa sobre una tostada de pan integral ni lindezas de semejante jaez, sino rebanada de pan de molde de Caprabo -duro-, aderezada con mortadela de Popeye y un poco de mayonesa de bote. Ni que decir tiene que ha de haber siempre encurtidos a los que no se les cambia jamás la salmuera y, por supuesto, una tortilla de patata hecha desde, al menos, una semana, con su patata "zapatera" y más seca que el ojo de un tuerto.
  3. La higiene corporal del camarero debe brillar por su ausencia. El uniforme y apariencia oficial de todo regente de un "bar costra" ha de ser: pantalón del mercadillo, pelo aceitoso, barba de 4 días y, ante todo, camiseta de tirantes llena de lamparones de aceite de girasol, enseñando el peludo pectoral. Ni que decir tiene, que las uñas han de estar lo más negras posibles y largas como mejillones -con pelo y todo-.
  4. y último, pero más importante, los parroquianos han de estar a la altura del bucólico paisaje que en los puntos anteriores he ido describiendo. No se admiten personas de ducha diaria, cuidada vestimenta, y modales exquisitos a la hora de llenar el buche. Se requiere, preferiblemente, señores que superen la cincuentena, vayan ataviados con pantalones de tela y zapatillas de felpa, sostengan entre sus labios un palillo mordisqueado, y estén tomando un café solo con un "Sol y sombra". Esto en lo que respecta a las tardes. Por las mañanas es imprescindible la presencia de obreros de la construcción más cercana -con el mono azul puesto, naturalmente-, y que estén fumándose un pitillo con un carajillo, tras haberse metido entre pecho y espalda un bocadillo de panceta con queso, todo ello regado con el correspondiente botellín de cerveza.

Y hasta aquí puedo contar, mis queridos lectores.

Simplemente comentarles a todos ustedes que tengo la intención de crear una sección para entregar el premio "Cucaracha de oro" al bar que más se acerque -o supere- a los cuatro puntos que he enumerado.

Se admiten sugerencias sobre los puntos expuestos, amén de descripciones de lugares que conozcan que les recuerden a estos lugares que hacen de ésta, nuestra piel de toro, un lugar peculiar y apasionante.

Auténtica fauna ibérica.

Muy grande, sí señor.


8 comentarios:

Sarah dijo...

Se te ha olvidado un punto importante, las mujeres no estan bien vistas. Si acaso entra una, será para comprar tabaco e irse, lo cual no excluye lo anterior, porque en este tipo de antros tienen aún cierta forma de pensar en la cual se establece que "las mujeres que fuman son p*"
El bar más costra que yo he visto en mi vida es un buen candidato para la cuchara de oro, pero está en Senglea (Malta) y no se yo si vas a ir a comprobarlo XD.

Sarah dijo...

Perdona, puedes borrar 2 comentarios,por favor, que se me ha ido de las manos??jajaja

César Sempere dijo...

Una buena descripción de este tipo de bares la tienes en la película de Torrente.

Afortunadamente van quedando cada vez menos.

Saludos,

Patata Piloto dijo...

Otro detalle importante: el camarero ha de llevar larga la uña del dedo meñique. Puaaaaj!! Hace tiempo conocí uno de esos en los mandriles. Suerte que la dueña se jubiló. Veías correr bichitos por la barra, justo al lado de los pinchos de tortilla (verde).

Blog A dijo...

Genial. jaja lo has descrito tan bien que hasta me ha dado asco.
un abrazo

Maeglin dijo...

Esto hay que bautizarlo como la "COSTRA NOSTRA".
Un amigo siempre contaba epicidades acerca de un bar al que llamaban el "Bar del guarro" con lo que no te digo ná y te lo digo tó...

key dijo...

A ver quien se atrve a pedir ensaladilla rusa en verano en un sitio de esos.
¿Habrá más entregas, de bares más dignos?. De carretera, por ejemplo.
Bueno, mientras espero me voy al bar de Mou.

Zentolo dijo...

Pues este comentario me ha recordado vívidamente a un bar donde el Maki Navaja , Popi Esmiz y el Moromierda iban a pillar un bokata kalamaka... Sencillamente genial. Por estos lares aún quedan costra bares de esos, en los que tampoco falta otro de los aderezos esenciales: suelo cubierto de serrín y de cáscaras de manises...